La táctica fija y el último aliento

El mundial de fútbol Rusia 2018 ha sido un mundial vibrante, lleno de sorpresas. Hecho a la media del espectador neutral. Con desenlaces inesperados y un descalabro en las apuestas. La debacle de Alemania y la clasificación agónica de Argentina supusieron la ruptura de lo presupuestado. La configuración de octavos de final derivó en un cuadro desbalanceado que pocos se atrevían a vaticinar.
De un lado se aglomeran la mayoría de favoritas. Del otro, solo España ostentaba esa condición antes de arrancar. Pero por sobre todas las cosas, ha sido un Mundial en el que la táctica fija y los goles de última hora han marcado el desarrollo de la fase de grupos.
El 43% de los 122 tantos convertidos en Rusia 2018, es decir 52 goles, se han originado a través de la pelota quieta, según datos suministrados por la empresa de estadísticas OPTA. 24 de esos goles se han dado por la vía del penalti. La cifra representa un considerable repunte con respecto a lo que acontece en el fútbol actual, en el que solo un tercio de las dianas concretadas son producto de la táctica fija. Asimismo, otorga la razón a aquellos que pregonan la máxima: “La pelota quieta sirve para destrabar partidos”.
Hablando únicamente de penales, el número aumentó el doble con respecto al último Mundial: 24 vs 12. En esta cifra, el VAR ha tenido un claro impacto, claro está. Y aunque haya un sector de “puristas” bastante renuente a incluir la tecnología en el fútbol, las polémicas por decisiones arbitrales erradas han disminuido una enormidad, haciendo el juego un poco más “justo”.
Solo cuatro equipos (Perú, Dinamarca, Senegal y Argentina) no pudieron sacar petróleo de la táctica fija en la primera ronda. Las selecciones que se lucieron en este aspecto fueron dos especialistas históricos: Uruguay e Inglaterra con cinco y cuatro goles, respectivamente. Mención especial merece la Celeste: todos sus “gritos sagrados” llegaron por el camino de la pelota detenida. Luis Suárez aportó dos.
Suecia y Portugal, dos equipos que también clasificaron a la fase final, escoltan a ingleses y uruguayos con tres balones enviados a la red por este apartado. Cristiano Ronaldo ha sido el jugador bandera de la táctica fija: marcó un penal (¡falló otro!), embocó un tiro libre y anotó un tanto de cabeza a la salida de un tiro de esquina.    

Finales de infarto

En Rusia 2018, lo mejor parece estar reservado para el final. Los 48 duelos disputados hasta aquí no han estado exentos del éxtasis que genera los goles de última hora. Hasta 24 dianas de las 122, casi un 20%, se han materializado en los últimos diez minutos de partido, y el tiempo agregado.
El último arresto de las escuadras está resultando decisivo. Aunque vale destacar que en esta faceta del juego el VAR también ha hecho de las suyas. El tiempo que se invierte al revisar jugadas se repone sobre el final y, en este lapso, muchos goles han llegado como los dos de Brasil ante Costa Rica (Coutinho marcó al minuto 91 y Neymar al minuto 97).
La mitad de los combinados nacionales (16) anotaron goles en el último suspiro. Corea del Sur, gracias a los dos tantos con los que sepultó a Alemania en la última fecha y el descuento en su caída ante México, lidera la estadística con tres goles cerca del pitazo final. Le siguen Rusia, Uruguay, Irán, Croacia, Brasil y Suiza con un par de goles en las postrimerías.
Muchos de estos tantos sirvieron incluso para sellar clasificaciones a la siguiente instancia, como el de Marcos Rojo (86’) con Argentina versus Nigeria. O para dirimir lideratos de grupo, como el de Iago Aspas (España) ante Marruecos en la fracción (90’+1’).
Si bien la pelota es el elemento que reina en el fútbol, en Rusia 2018 la pizarra, el cronómetro y, sobre todo, los corazones están siendo puestos a prueba como nunca antes se vio en la historia de los Mundiales. Prepárense para una fase final que promete y en la que todo puede suceder.

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